Dos empresas del mismo grupo gestionaban las vacaciones de su personal a mano, sin una regla clara de cuántas personas de un mismo departamento podían tomar vacaciones al mismo tiempo. Con la reforma laboral vigente, además, el cálculo de días correspondientes ya no era algo que se pudiera llevar de memoria ni en una hoja de cálculo sin margen de error.
Construí un sistema que calcula automáticamente los días de vacaciones que le corresponden a cada persona según la ley, aplica el límite de ausencias simultáneas por departamento definido por cada empresa, y separa la información de ambas empresas del grupo dentro de la misma herramienta, con permisos independientes para cada una.
El control de vacaciones dejó de depender de que alguien recordara revisar una hoja de cálculo. Las solicitudes se validan solas contra la ley y contra las reglas del negocio, y cada empresa ve únicamente su propia información.